Uso de cigarrillo electrónico no causa daño a la salud Leave a comment

A 10 años de que empezó a utilizarse el cigarro electrónico en el mundo. Hoy con ya 40 millones usuarios, los reportes de salud registran “cero” casos de padecimientos en la salud asociados a la llamada práctica del “vapeo” (fumar cigarrillo electrónico”).

El director técnico de Pro Vapeo México AC, Roberto A. Sussman, aseguró que la combustión al momento de encender un cigarro tradicional genera una “orgía” de siete mil componentes químicos. El cigarrillo electrónico ovapeo emite sólo 300 componentes, en su mayoría benignos para la salud.

En entrevista, el doctor en Física e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó las razones por las que “vapear” -Como se denomina al proceso de fumar con cigarrillo electrónico- causan un impacto prácticamente nulo a la salud del ser humano.

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Explicó que con el cigarrillo tradicional, al igual que con cualquier producto orgánico, su combustión es un proceso físico-químico basado en la oxidación.

“Digamos que la combustión es una enorme fábrica de compuestos, o sea, que genera una cantidad enorme de compuestos orgánicos”. Sus efectos en la salud son similares a la combustión que genera un vehículo automotor.

Encender un cigarrillo requiere de temperaturas entre mil y cuatro mil grados centígrados. Al momento de quemar la punta del cigarro, la flama ya está a temperaturas entre 900 y mil grados centígrados.

“Lo importante es que, cuando se está quemando, tenemos un proceso físico-químico que ocurre a mil grados. Al combinarse con las moléculas de oxígeno, ya incluidos el carbón, el nitrógeno y el hidrógeno, generan una orgía de compuestos de hidrocarburos”, expresó.

Compuestos y sus contradicciones

El humo representa entonces un erosol, es decir, una mezcla de gases con siete mil compuestos identificados con sus partículas suspendidas que son como piedritas microscópicas.

Esto deja ver que el proceso de combustión del cigarro es muy parecido al de un motor a gasolina, con su inherente efecto contaminante. Aunque sus efectos tardan décadas en impactar en el cuerpo. El ser humano ha evolucionado con el humo desde sus ancestros cuando se acostumbraba calentarse con leña.

Contrario a ello, el vapeo, en lugar de producir humo, genera vapor de gliceria, propilenglicol, nicotina y saborizantes. Al momento de activarse genera sólo 300 compuestos. Más del 90 por ciento son benignos para la salud.

El resto que se considerarían tóxicos para la salud, se emiten en millonésimas de partículas, de tal forma que su impacto en la salud es prácticamente nulo. Demostrado en estudios toxicológicos, pues “el veneno está en la dosis”, enfatizó Sussman.

Entonces, dijo, no es casualidad que a una década de la utilización del cigarrillo electrónico en el mundo, el impacto a la salud sea hoy en día de “cero”, ya que hay diferentes niveles de toxicidad y el de la práctica del vapeo es mínimo.

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El director técnico de Pro Vapeo México AC reiteró que el proceso para vapear no genera monóxido de carbono. “De los cientos de estudios químicos que se ha hecho sobre el cigarro electrónico no se ha encontrado jamás una braza de monóxido de carbono”.

Comentó que entre las sustancias consideradas peligrosas en la actividad de vapear están las nitrosaminas (localizadas una en cinco mil). Similar a la cantidad que se encuentra en los parches que se venden en las farmacias para dejar de fumar.

Otras sustancias riesgosas son los fomaldeidos y el diacetil, este último detectado en los saborizantes, selección a disposición del usuario.

Con ello, se ha comprobado la efectividad de vapear, de tal forma que en el mundo es una práctica que además de estar de moda, como en el caso de Reino Unido o Estados Unidos, ha ayudado a disminuir el consumo del tabaco tradicional.

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